Por qué debemos hablar de ella ahora más que nunca
Imagínese una tarde en la que el silencio pesa más que el cansancio. Una casa tranquila, quizás demasiado tranquila, donde el tiempo pasa más lento, y los recuerdos son más vívidos que la realidad. En ese rincón del alma donde habitan la soledad, la pérdida y la fragilidad, muchas personas mayores están librando una batalla invisible: la depresión.
¿Qué es la depresión en los adultos mayores?
La depresión en la vejez no es simplemente una “tristeza por hacerse viejo”. Es una condición médica seria que afecta el bienestar emocional, físico y mental de quienes la padecen. Y aunque es común, no es normal ni inevitable.
A menudo se disfraza con síntomas que confundimos con el envejecimiento natural: fatiga, apatía, problemas de memoria, alteraciones del sueño o pérdida de apetito. Pero cuando la vida pierde sentido, cuando ya no se desea compartir, ni reír, ni soñar… no estamos hablando solo de envejecer. Estamos hablando de sufrir.
Prevalencia: un problema más común de lo que creemos
La depresión afecta aproximadamente al 15-20% de los adultos mayores, aunque este número puede ser mucho mayor en aquellos que viven en residencias, sufren enfermedades crónicas o han perdido recientemente a un ser querido. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 280 millones de personas en el mundo sufren depresión, y una proporción significativa corresponde a adultos mayores.
En América Latina, por ejemplo, estudios indican que uno de cada cuatro adultos mayores presenta síntomas depresivos (Salgado de Snyder et al., 2021).
Factores de riesgo
Los desencadenantes son múltiples, y muchas veces, acumulativos:
- Pérdida de seres queridos
- Enfermedades crónicas (como diabetes, artritis, enfermedades cardíacas)
- Aislamiento social y soledad
- Disminución de la movilidad
- Jubilación o pérdida de rol social
- Problemas económicos
Además, existe un componente biológico y químico. A medida que envejecemos, el cerebro también cambia, y con él, los niveles de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
¿Cómo se manifiesta?
A diferencia de los adultos jóvenes, en los mayores la depresión puede no expresarse como tristeza evidente. En su lugar, puede aparecer como:
- Irritabilidad o retraimiento
- Quejas somáticas (dolores, malestares, sin causa médica clara)
- Desinterés por actividades antes placenteras
- Pérdida de motivación o ganas de vivir
- Pensamientos suicidas (lamentablemente, los adultos mayores tienen tasas de suicidio más altas que otros grupos)
Rompiendo el silencio: diagnóstico y tratamiento
El primer paso es reconocerla. Muchos adultos mayores no buscan ayuda porque creen que “sentirse así es normal”. No lo es. La depresión tiene tratamiento, y cuanto antes se inicie, mejor.
El tratamiento puede incluir:
- Psicoterapia (como la terapia cognitivo-conductual)
- Medicación antidepresiva (siempre bajo supervisión médica)
- Apoyo social y participación en actividades significativas
- Ejercicio físico moderado
- Estimulación cognitiva y emocional
La escucha empática, el contacto humano y la presencia constante de alguien que diga: “Estoy aquí, no estás solo”, pueden ser tan valiosos como otras estrategias.
El envejecimiento no debe significar sufrimiento. No podemos permitirnos seguir ignorando el malestar emocional de quienes cuidaron de nosotros, construyeron nuestras ciudades, nuestras familias, nuestras historias.
Cuidar la salud mental en la vejez no es un gesto de caridad: es un acto de justicia, de humanidad, de amor.
En Santander es posible encontrar psiquiatras que atiendan esta patología
Referencias bibliográficas
- World Health Organization. (2021). Depression. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/depression
- Salgado de Snyder, N., Wong, R., & López-Ortega, M. (2021). Depresión y condiciones asociadas en adultos mayores en América Latina y el Caribe. Salud Pública de México, 63(2), 190-197.
- Blazer, D. G. (2003). Depression in late life: Review and commentary. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 58(3), M249–M265.
- Alexopoulos, G. S. (2005). Depression in the elderly. The Lancet, 365(9475), 1961–1970.
- Instituto Nacional de Geriatría (México). (2020). Guía clínica para el manejo de la depresión en el anciano




